martes, 9 de septiembre de 2008

Pobladores La Barquita suplican los desalojen, para no morir allí

Desesperación, es la palabra que mejor describe la situación por la que atraviesan los cientos de familias del sector La Barquita, quienes claman a una sola voz la reubicación de sus viviendas, antes de morir ahogado por los ríos Ozama e Isabela que, frecuentemente, los acechan.

El panorama en la empobrecida parte Este del río Ozama era ayer deprimente. Sus moradores observaban impotentes cómo ese río se apropiaba, lentamente, de las casuchas donde viven.
“Mire, anoche yo no dormí. El río comenzó a subir cerca de la medianoche y mis dos niñas (de 5 y 7 años) gritaban diciéndome que nos íbamos a ahogar. Por momentos lloraba con ellas y en otro momento trataba de calmarlas, pero la verdad es que yo no tengo para dónde irme”, expresó Ramona Vásquez, una de las madres solteras del barrio.

Junto a otras siete personas, Vásquez manifestó su indignación por la cantidad de personas que repiten frecuentemente que ellos están allí porque quieren, sin conocer siquiera su realidad.
Criticaron a las autoridades porque, a menudo, les envíen raciones alimenticias y colchones, “como si fuéramos animales que, con comida, tienen”.

Aunque sea un solar. Ante el largo tiempo de espera en ser desalojados, los moradores de La Barquita aseguran que se conformarían hasta con un solar que el Gobierno “les regale”.
“Nosotros nos encargaríamos de parar las casitas, nos llevamos los zinc que tenemos !y que se olviden de nosotros! La comida uno se la busca”, manifestó Nicolás Montero, otro poblador, mientras observaba el agua dentro de su vivienda, por la que paga un alquiler de RD$500.00. mensuales.

Otra alternativa que proponen a las autoridades, a condición de ser trasladados de la orilla del río, es que les entreguen solares, por los que se comprometen a pagar sumas mínimas.
Empujados, golpeados y abusados por una fundita. En medio del deprimente panorama de La Barquita Este, un camión del Plan Social que llevaba “ayudas” a ciento once refugiados en el colegio Buen Pastor fue saqueado por moradores del barrio que, entre golpes y empujones, se apropiaban de colchones, raciones alimenticias, mosquiteros y sábanas.

En medio del incidente, la multitud pisoteó a un niño que no pudo ser identificado, pues huyó con rumbo desconocido cuando pudo levantarse.

Con lágrimas, una anciana, Dulce María Sánchez, observaba la escena y se quejaba de que la mayoría de quienes se lanzaron sobre el camión “son viciosos” que luego venden las fundas a RD$150 y los colchones a RD$100.

“No les importa que uno sale con el agua al cuello, y lo único que le dan a uno es esa fundita, que esos abusadores se la quitan”, se quejó.

Debido a la situación, algunos pidieron mayor vigilancia al momento de los repartos, para evitar otra desgracia producto de la desesperación.

Arropados por la miseria y el agua- Tres barrios y dos ríos

En condición similar a La Barquita Este estaban los barrios La Ciénaga y Ribera del Ozama, con la diferencia de que en la mañana las aguas en éstos últimos sectores empezó a bajar, mientras que en el primero no paraba de subir. La crecida del Ozama, según informaron, comenzó el pasado domingo alrededor de las 12 de la medianoche.

Desalojos

En los tres barrios, los moradores piden que los reubiquen en lugares más seguros, por lo que están dispuestos a pagar sumas mínimas, si fuere necesario, para que los provean de solares donde ellos mismos levantarían sus casitas con el material que tengan.

Refugiados a la intemperie

Ante la falta de asistencia y la escasez de espacio en los refugios, algunas familias de La Barquita han improvisado los suyos. En cualquier alto despliegan una lona o zinc con palos para guarecerse. Según datos de dirigentes comunitarios, en la escuela Buen Pastor hay 111 refugiados, en casas de vecinos 258 personas y, en la calle, otra cantidad significativa.

Fuente: Hoy - SORANGE BATISTA

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